Metrodelegados

El sindicalismo como sujeto político

¿Agota el sindicalismo -tal como se lo quiere mostrar- su potencia y razón de ser en la defensa del salario? ¿Es un mero instrumento para la custodia de las condiciones laborales? Beto Pianelli y Virgina Bouvet, delegados de Metrodelegados, hablan de sus experiencias cotidianas en la vida sindical y de cómo se logra que los trabajadores dejen de ser objeto de explotación para transformarse en sujetos políticos.


BIOGRAFÍA

Metrodelegados es un colectivo de trabajadorxs del subte y el premetro nacido a inicios del milenio. Se definen como un sindicalismo de base y clasista que se apoya en sus diferencias para construir una gremialidad democrática.


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Proyecto Ballena – ¡DESPERTATE MUNDO!

Voces desde los territorios: Metrodelegados

JULIA MENGOLINI: Seguimos en el CCK, en el Proyecto Ballena, en este segmento especial que tiene el objetivo de conversar con distintos colectivos militantes e indagar un poquito sobre cuál fue su rol y cuál es su rol en estos años democráticos. En este momento nos toca saludar a Beto Pianelli y a Virgina Bouvet que son parte de los metrodelegados. En realidad, comúnmente conocidos como metrodelegados, estamos hablando de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro, pero como les decía los conocemos como los metrodelegados. Muchísimas gracias por formar parte de esta conversación en este ciclo que llamamos Despertarte Mundo. Me parece que la composición de metrodelegados, el momento de surgimiento fue un momento de despertar, también. Surge, como todo sindicato, para defender los derechos gremiales y no solamente para defenderse de la patronal, sino también para defenderse de otros sindicatos. Esto parece que es una particularidad del nacimiento de metrodelegados ¿Nos pueden contar un poquito cómo fue ese ese surgimiento?

ROBERTO PIANELLI: Nosotros empezamos a trabajar en un momento bastante difícil para los laburantes, en la década del ’90 con la privatización del subterráneo. Era un momento el que, en general, los trabajadores vivían una situación bastante difícil porque era en el momento en que caían los convenios colectivos de trabajo, se perdían conquistas. Simplemente, para dar dos ejemplos, redujeron el salario y aumentaron la jornada de trabajo, aparte de hablar despedido una cantidad de trabajadores. Nosotros ingresamos en ese momento y, obviamente, era una situación muy difícil porque sistemáticamente veíamos cómo renovaban la gente. Es decir, despedían sistemáticamente a trabajadores, no se cumplía ni siquiera con la ley de contrato de trabajo, era un régimen laboral no solamente negrero, sino policial (policial en el peor sentido de la palabra). Para que tengas una noción, el jefe de seguridad de Metrovías, la empresa concesionaria, era Miguel Ángel Rovira, un hombre de la triple A, una de las cabezas de la triple A. Era una situación muy difícil, en donde había un gremio que estaba acomodado, que se había adaptado a esa situación. Nosotros surgimos como un grupo de trabajadores que íbamos a dar pelea. Primero, para tratar de recuperar el cuerpo de delegados de sindicatos. De hecho, todos nosotros fuimos delegados de la UTA, el sindicato que estaba antes, que estaba adaptado, para tratar de ver si se podía modificar la situación. Cuando logramos conseguir ser la mayoría de ese cuerpo de delegados, entramos en una contradicción con el sindicato que no aceptaba que intentemos recuperar las conquistas, defender las condiciones de los trabajadores, tratar de evitar los despidos. Como no nos disciplinamos, como no nos adaptamos a la situación, mantuvimos nuestras convicciones, seguimos adelante, inclusive no aceptando los lineamientos que nos mandaban del sindicato, después de muchos años de haber estado confrontando casi públicamente – todos los que vivieron esa época veían las peleas que había entre los delegados y el sindicato – el sindicato decide echarnos a todos los delegados. Y en el momento que se plantea la posibilidad de echarnos, precisamente por defender los intereses de los compañeros, no nos quedó otra, no tuvimos otra alternativa que conformar un nuevo sindicato; es decir, si nos vas a echar, nos vas a tener que echar a todos. Y decidimos, en ese momento, construir una nueva organización sindical con todo lo que eso implica, porque ninguno de nosotros sabía de qué se trataba.

JM: Quiero que retrocedamos un poquito de vuelta. Yo estuve leyendo algunas entrevistas que te hicieron a vos y a Néstor Segovia, donde hay un relato que a mí me conmueve muchísimo y que arranca todavía un poquito más atrás, donde vos lo que contas es cómo la primera instancia de organización fue juntar plata para los cumpleaños y cómo, a partir de eso, en realidad, primero te organizas con el compañero que está al lado, lo conoces, después capaz conocés a los delegados de otras líneas de subte que nunca te habías cruzado, y termina conformándose un sindicato nuevo por todo esto que vos relatabas. Pero cómo empiezas siendo, en realidad, una relación más chiquita, más cercana, algo tan simple como juntar plata para los cumpleaños.

RP: Hay que partir de un hecho, que yo tenía militancia política anterior. Entonces, esto me generaba un changüí en relación con, quizás, los demás compañeros. Yo vivía en una contradicción sistemática, porque el paradigma establecido entre los compañeros que ingresaban en la década del ’90 era «me importa nada el que está al lado». Entonces, no había ni el mínimo lazo de solidaridad, era terrible. Los que lo tenían, rápidamente, llegaban a la conclusión de que tener lazos de solidaridad significaba que el próximo despido eras vos. Y entonces, había que organizar cosas muy, muy pequeñas. A mí me llamó mucho la atención una compañía que era muy querida y un grupo se decidió a comprarle algo para el cumpleaños. Obviamente ganábamos muy poca plata, vivíamos en una situación de mucha miserabilidad. Cuando vi que me vienen a pedir la plata, le digo a la persona «¿por qué no hacemos eso con todos los trabajadores? anotemos los cumpleaños de todos y todos los meses juntemos, con nuestro magro salario (eran 5 pesos, no me voy a olvidar jamás de eso) 5 pesos por cada compañero y regalémosle algo para el cumpleaños». Porque para mí era gigantesco, y creo que fue gigantesco, estoy convencido de eso, que empezar a generar ese lazo de solidaridad, del querer al otro, aunque sea el día del cumpleaños, empezar por ahí. Después, más adelante, hubo otro nivel que fue organizar el día de cobro, que era el único día que teníamos plata, porque después se acaba la plata. Terminábamos de cobrar, en ese momento no estaba bancarizado, entonces cobrábamos todos en un mismo lugar, nos encontrábamos ahí y nos íbamos a comer una pizza todos juntos. Empezamos entre 3, 4, 5, en un momento éramos todos los que trabajábamos juntos, nos juntábamos en una pizzería (no me olvido más, Entre Ríos y San Juan, la San Cristóbal, que ahora es Kentucky porque Kentucky se comió todas las pizzerías) íbamos a comer ahí una vez al mes. Y yo creo que esos dos fueron los primeros lazos de solidaridad, por lo menos desde mi experiencia, desde el lugar que yo estaba, que era en la Línea E, donde se empezó a generar empezar a pensar en el otro. Después fue avanzando, como ingresábamos a la mañana, empezaba a ser «che, que nadie llegue tarde» porque llegabas tarde un día – entrábamos a las 4:15 de la mañana, para que tengas una idea, nos levantábamos a las 3 para llegar a trabajar – sin embargo, perdías un colectivo y llegabas tarde, llegabas tarde un día y te suspendían. Entonces, empezamos a generar cadenas, no había celulares, cadenas de teléfonos de línea para llamar al otro y que no se quede dormido. Y veía que iba creciendo y recuperándose esos lazos mínimos de solidaridad por el otro, ya no te digo en las cuestiones laborales, en las cuestiones básicas, cumpleaños, ir a comer un día y que no llegues tarde para que no te sancionen.

JM: En lo que estás relatando está la clave para la organización sindical: en los lazos de solidaridad, en preocuparse por el otro. Empieza por un cumpleaños y, obviamente, sigue con los derechos laborales. Ustedes siempre remarcan que el sindicato es un poquito más que la defensa de los derechos laborales. ¿De qué se trata? ¿Qué es ese poquito más?

VIRGINIA BOUVET: Nuestras últimas campañas electorales de nuestra agrupación que conforma el Secretariado Ejecutivo en los últimos años es mucho más que un sindicato, porque creemos fuertemente en eso. Si bien es muy importante y se espera de una buena organización sindical que cuide los intereses elementales de los trabajadores y de las trabajadoras, el salario digno, las buenas condiciones de trabajo, también nosotros entendemos que, como personas, como seres humanos, tenemos otros intereses que exceden el ámbito del trabajo, intereses que tiene que ver con las artes, con la cultura, con el desarrollo personal, además de que no trabajamos y no vivimos en una burbuja, nos interesa, además de lo que nos pasa a nosotros mismos, nos interesa lo que le pasa a la persona que vive al lado, a los otros trabajadores que viajan en el subte, como usuarios. En ese sentido, somos trabajadores que estamos comprometidos con nuestra época, con los problemas sociales que enfrenta nuestro país.

JM: Ahí hay una clave, algo que me parece súper interesante. Ustedes, además de defender los derechos sociales de los trabajadores y trabajadoras, también se implican en la cuestión del transporte, también defienden los derechos de los usuarios del subte y eso no debería ser necesariamente así. O tal vez me equivoco. Tal vez, en realidad, todos los sindicatos de los distintos metros y subtes del mundo siempre se preocupan por fiscalizar el precio de los pasajes, la seguridad del transporte. Entonces, ¿por qué ustedes también se arrogan esa representación, la de los pasajeros?

RP: Más que arrogarnos la representación, lo sentimos. En el subte viajan nuestras familias, viajamos nosotros, entonces que el subte ande bien, que sea accesible, que no tenga problemas de seguridad, es lo mínimo indispensable que piensa cualquier ciudadano. Nosotros, aparte de pensar como trabajadores, pensamos como ciudadanos, como trabajadores, como usuarios. Acá también hay un elemento importante, hay muchos sindicatos que son de servicios, o que por su rama o por el lugar donde trabajan no les importa qué es lo que sucede. Y nosotros creemos lo contrario. Si un sindicato solamente se limita a conseguir mejores condiciones laborales, mejores condiciones salariales de sus trabajadores, cosa que está bien y que hay que hacerlo, tenés una mirada absolutamente corporativa. No hay posibilidad de realizarse en la ciudad, de ser feliz, mientras que el de al lado no lo es, eso como primera instancia. Aparte hay un aspecto que tiene que ver con un rol del sujeto. Es decir, si vos lo que hacés es que te exploten un poquito menos, ganar un poco más o que te exploten en condiciones, está bien, te dedicas solamente a eso, pero seguís siendo un objeto, un objeto de explotación. Y nosotros entendemos a los trabajadores como sujetos, como sujeto político que tiene cosas para decir. El saber obrero, el saber del trabajador, de lo que hace, si uno eso lo expresa, lo puede decir, lo puede planear, planificar, planteárselo a la sociedad, tiene mucho para decir. Por eso le hemos dado mucha importancia a plantear que el subte tiene que desarrollarse. No puede ser que, en este momento, en la Ciudad de Buenos Aires, no está planificado hacer un metro del subte. La Ciudad tiene 60 km de subte, cuando una ciudad parecida a la de Buenos Aires – aunque las comparaciones siempre son odiosas – como Madrid, que tiene la misma población y sin conurbano, tiene 260 km. Es decir, hoy tendría que haber el triple de kilometraje del subte. Y quiénes mejor que nosotros para poder explicar esto, quiénes mejor que los que hacemos el subte para decir «los diagramas tienen que ser de esta manera, el servicio tiene que ser de esta forma», porque lo conocemos. Y porque aparte, los que administra el subte, en realidad lo administran porque es una empresa que genera lucro, entonces no es una empresa que está pensando en la movilidad de la Ciudad, están pensando en cómo hacer lucro.

JM: De parte de una empresa no podemos pedir demasiado, pero sí podríamos pedirle un poquito más a quienes gestionan de parte del Estado. En el caso del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ahí tenemos una deuda, como recién contabas un poco, sobre todo respecto de los kilómetros, pero también sobre la calidad del servicio. Ahí me parece que ustedes también tienen como primer opositor a la empresa y, después, también a un estado que no se está haciendo, no se termina de hacer cargo, o que también termina de entender al transporte público como una mercancía.

VB: Eso lo vemos, no sólo de parte de la concesionaria, sino también del abandono estatal de las últimas administraciones. Son estas administraciones que prometieron los 10 km de subte por año y los estamos esperando.

JM: ¿Va a llegar el día en el que un sindicato se siente en un pie de igualdad con la empresa? ¿Sienten que a la hora de sentarse a negociar ya existe una acumulación de poder donde hay una paridad a la hora de negociar?

RP: Es muy difícil, sobre todo con el rol que juega el estado, porque el que rompe la paridad siempre es el estado. Es decir, el estado no puede generarte a vos, darte, porque no hay sustituimos del poder o del desarrollo que vos tengas, eso no puede ponerte por encima de lo que sos. Pero sí el estado puede no jugar a favor de la emprensa, o no darle a la empresa más poder del que tiene. Nosotros hemos logrado constituir una determinada organización, que tiene una determinada representación, que tiene muchas convicciones y que tiene la voluntad de hacerse respetar y esto es muy fuerte. El que puede romper ese equilibrio es el estado y, de hecho, lo ha roto. Siempre se rompe, para un lado o para el otro.

JM: Claro, también tenés experiencias donde el estado tercia un poquito más para el lado de los trabajadores, para el lado del gremio, y tenés otras experiencias donde es más para el lado de la empresa la ayuda.

RP: Eso es lo que entendimos nosotros en los doce años de gobierno kirchnerista. Decir que nos regaló cosas sería mentir, no nos regaló nada, pero el kirchnerismo lo que ponía eran reglas de igualdad. Si vos peleabas y buscabas, conseguías cosas. Nosotros hemos conseguido muchísimas cosas. Obviamente, hemos peleado mucho, nada fue regalado. Lo que sí, no terciaba del otro lado, que nos pasó con el Gobierno de Macri. Nos había pasado antes, que nosotros casi no lo vivimos, pero fue bastante difícil del proceso la partecita que nos tocó a nosotros de la década del ’90, cuando el Estado se pone al servicio de incrementar el poder que, ya de por sí, tiene la patronal y ahí se hace muy difícil. En los ’90, eso significó que muchos gremios retrocedieran, inclusive lo que pasó con las privatizaciones del subte y Macri nos llevó a conflictos gigantescos. Recordemos que con el Gobierno de Macri tuvimos un conflicto en el 2018 de cuatro meses. Un conflicto que se tendría que haber resuelto en dos meses, cuatro meses de conflicto. ¿Por qué? Porque hubo que, no solamente vencer la resistencia de la empresa, yo diría que fue más difícil o central de ese conflicto, pensar la resistencia del Gobierno más que de la empresa. La empresa, de ultima, cuando tiene un conflicto tan largo lo quiere arreglar, con el conflicto tampoco hace lucro, entonces intenta arreglarlo, pero el otro lo sostenía.

JM: Quiero preguntarle a Virginia sobre la representación de las mujeres en metrodelegados, en particular, y en el sindicalismo en general también y cómo le parece que hay que empezar a conquistar esos espacios.

VB: Bueno, en el subterráneo y el premetro somos pocas mujeres, somos un 20% de compañeras. Hay 4100 trabajadores, somos 800 y pico nosotras. Se respeta lo que es el cupo en cuanto a la representación sindical. En la composición de compañeras integrantes de la comisión estamos un poquito más atrás. En el cuerpo de delegados, que tenemos noventa delegados, ahí no hay cupos, no hay obligatoriedad, nosotros hacemos siempre sugerencias de incorporación, de porcentuales de mujeres, no siempre se cumplen. Un poquito de los dos lados te diría. Las mujeres son muy de participar activamente en todo lo que se necesita en lo cotidiano y a la hora de dar un pasito adelante y proponerse para los cargos, no tenemos tantas compañeras que lo hagan en relación con la cantidad de actividades que vemos que hacen esas mismas compañeras. Y también puede influir un poco el hecho de que somos menos y que, por ahí, pueden sentirse los varones más presentados por otro varón, por ahí es una combinación de cosas.

JM: Perdón, te interrumpí, pero me interesaba mucho esto que decís de compañeras que trabajan mucho en el día a día y después, a la hora de sugerirse para ocupar espacios, tal vez de mayor visibilidad, se quedan un poquito más apichonadas. ¿A qué lo atribuís eso?

VB: Estamos, justamente, debatiendo estas cosas en los últimos dos años con las compañeras. Con todo esto de la ola, nos obliga a discutir todos estos temas porque nos llama la atención. Este no es un sindicato, un grupo humano que te va a salir a aplastar si vos querés hacer actividad, al revés, se fomenta desde todos los ámbitos la participación. Entonces, nos llama mucho la atención ver el activismo impresionante que tienen las mujeres, la garra que tienen las mujeres en sus lugares y después eso no se ve reflejado, no sólo en los cargos, sino también en las candidaturas, se proponen menos las compañeras. Es también un trabajo que tenemos que hacer nosotras de vernos, de animarnos a proponernos, a vernos, a convencernos de que también podemos, a convencernos de que tenemos que repartir lo que es la vida de afuera, las responsabilidades que tenemos, encontrarle la vuelta para para compartir el cuidado de los chicos, el tema de los colegios, las tareas. En el tema de las licencias por cuidados, viene pasando que las mamás eran las que más se quedaban porque, además, son las mamás las que se ocupan de las clases online, de las tareas, de los chicos, eso se vio mucho en estos meses. Todavía nos sigue pasando que se depende mucho de la mujer mamá de ese hogar, para el cuidado de todos los que la rodean. Mientras eso no se vaya modificando, yo creo que las mujeres seguimos optando por la vida un poco más afuera y tenés menos tiempo para dedicarle al laburo sindical, que es un laburo bastante demandante. Eso creo que puede influir en esta decisión de las mujeres de relegarse un poco. Te comento otro dato que respalda esto que te digo de que la militancia de las mujeres es muy intensa. Si vos mirás la cantidad de afiliados varones y mirás la cantidad de afiliadas mujeres del sindicato, el porcentaje de mujeres mucho más alto en cuanto a afiliación. O sea, tenemos un grupo más chico de mujeres, pero la inmensa mayoría de las mujeres, casi el 70%, está afiliada a nuestro sindicato. Cuando mirás a los varones, ronda más cerca del 60%. O sea, somos menos, pero estamos más comprometidas con la vida de nuestra organización.

JM: Vamos a pasar ahora a algunas preguntas del público. Preguntan sobre instancias de diálogo con otros sindicatos o gremios de transporte, ¿cómo se llevan con los otros gremios de transporte?

RP: Ahí es contradictorio. Primero, somos parte de la CTA de los trabajadores, casi desde que nos fundamos y entramos a la CTA tenemos relación con todos los gremios de la CTA. Tenemos mucha relación con gremios de CGT de la corriente federal, gremios de CGT que no están en la corriente federal, los gremios del moyanismo. En los últimos tiempos hemos desarrollado muchas relaciones. Con los gremios del transporte tenemos relación, pero no es tan fluida como tendríamos que tener. Mucho tiene que ver con nuestra relación traumática con la UTA. Vos te hacés amigo de uno y no te podés hacer amigo del otro. A algunos no les importa y se mantienen, pero no tenemos tantas. Sí tenemos mucha relación con gremios de otros países. De hecho, una de las tareas más importantes, a mi entender, que hemos emprendido en los últimos años es que constituimos una coordinadora de todos los metros de América. Y ahora, inclusive, con varios de los metros del mundo. Metroamérica, tiene una página web, nos reunimos todos los años, este año fue online.

JM: Hicieron una internacional.

RP: No queremos ser tan rimbombantes, pero sí. Inclusive hay organizaciones internacionales. No importa en qué organización internacional está cada uno, está más definido por cuestiones políticas, pero sí todos los metros de América nos juntamos una vez al año, intercambiamos experiencias, mantenemos coordinación. Este año que teníamos que juntarnos por primera vez en Europa, en Madrid, al final no se hizo, pero se hizo vía online. Estuvimos una semana y media debatiendo sobre las diferentes agendas sobre el tema del transporte y temas políticos generales, por los sindicatos del metro. Y para nosotros eso es muy importante porque nos ayuda a ver el desarrollo del metro en el mundo, las nuevas tecnologías, las cosas que vamos a tener que afrontar, las que afrontamos, las compartimos y nosotros hemos aprendido muchísimo de eso. La verdad es que hemos aprendido muchísimo y nos llena de orgullo haber sido uno de los gremios centrales para poder mantener esta organización en la cual nos sentimos muy cómodos todos.

JM: Otra pregunta del público y esto no tiene mucho que ver con el paño de ustedes, pero preguntan sobre si tienen algún pensamiento o propuesta para los trabajadores de las apps. Ahí vemos que hay una fuerte precarización, como nunca se ha visto casi.

RP: Como sindicatos no tenemos. Sí, varios de nosotros, hemos tenido relación muy fuerte con varios sindicatos de cadetes y hemos ayudado. Siempre que podemos, bueno, vos lo sabés, con el sindicato de prensa también hemos tenido una relación muy estrecha en su conformación, en su creación. Obviamente que la experiencia nuestra nos lleva a ser muy solidarios y saber que, en los momentos que tenés que dar pelea, estás solo y necesitás gente que te dé una mano. Nosotros la tuvimos en ese momento y, obviamente, lo hacemos con todos. Tenemos ideas, yo he opinado sobre esto, he dado posiciones, inclusive por escrito, polemizando con otras posiciones. Pero dentro del colectivo, no está definido, sino que son más cuestiones personales o de grupos de compañeros que también tenemos opiniones sobre otros temas, aparte del transporte.

JM: Con esta cerramos y quisiera que los dos me contestaran la siguiente pregunta: ¿Cómo le dirían a un trabajador o una trabajadora que tiene que afiliarse al sindicato de su gremio?

RP: Le diría lo que les decimos a nuestros compañeros. Hay intereses comunes que hacen a las relaciones humanas y las relaciones sociales, para no decir las relaciones de clase que suena muy rimbombante, muy politizado. A los compañeros les decimos muy sencillo: «mirá, acá el que va a estar siempre al lado tuyo, el que siempre te va a acompañar cuando tengas un problema, no solamente laboral, sino también problemas personales, el que va a estar va a ser el sindicato. Y fundamentalmente, es que el sindicato -y esto vale no solamente para el subte, sino para todos los trabajadores- es el que garantiza que las condiciones laborales y las condiciones salariales sean las que tenés, a veces no son tan buenas, a veces son mejores, pero el que las garantiza es el sindicato. Un mundo sin sindicatos es un mundo de tierra arrasada, donde la explotación sería gigantesca, las condiciones laborales serían terribles. Por eso le decimos “asociate”, pero no «vení al sindicato solamente para que te afilies». Nosotros, como sindicato militante, decimos «vení, participá, sé parte, queremos saber qué pensás». Queremos, también, el aporte de sus ideas, para hacer esto más grande, para desarrollarlo. Obviamente, hay cosas que seguramente nosotros no las hemos comprendido todavía y, cada vez que ingresa gente, las empezamos a comprender.

VB: Cuando uno entra a trabajar a un lugar, firma un contrato individual e incluso pasa, como como nos pasó a todos nosotros, que vienen los representantes de la empresa, los supervisores, y te dicen «no te juntes con este, no te juntes con aquel, portate bien y hacé buena letra que vas a lograr progresar, vas a mejorar tu condición» Un poco esa es la ideología predominante, por decirlo de alguna manera. Nosotros demostramos en los hechos en estos años que es más conveniente actuar en grupo que actuar solo, porque sólo estás muy indefenso, estás en una situación de mucha debilidad frente al empresario. De todos modos, hoy no es algo que tengamos que hacer nosotros directamente el convencer a los compañeros de sumarse y de afiliarse. Por suerte, somos un enorme grupo militante y de compañeros, somos más de 2500 afiliados que se multiplican entre compañeros, compañeros que convocan a otros compañeros y compañeras nuevas a afiliarse, que esperan que se cumplan los tres meses del contrato y cuando el compañero ya está estable en su puesto, van enseguida a afiliarlo. Se formó una cadena de compañeros que ayudan al crecimiento. Esto, lógicamente, es algo que no podríamos sostener entre cuatro o cinco personas, esto es una tarea de cientos y cientas de compañeras comprometidas con una organización sindical, así se sostiene.

JM: Agregaría yo que, además, es más divertido. Yo siempre digo que no me hubiera nunca recibido en la Facultad de Derecho, si no hubiese militado, porque me hubiese pegado un embole que hubiese abandonado, seguramente, la carrera. Es más divertido. Yo estoy convencida con que la militancia a mí, por lo menos ahí, me daba una razón de ser en esos pasillos que, de otro modo, hubiese sido solo estudiar y la verdad es que me parece que le da un poquito una razón a nuestra vida. Parece rimbombante, pero yo estoy segura de que mucha gente debe entender así la militancia también. Te da una razón para existir.

RP: Mira, Julia, yo creo que hay un tema que para mí es, quizás, el más importante. Nosotros, en los ’90, sufrimos una derrota cultural. Derrota cultural significa que, en la sociedad, lo que establecieron en la década del ’90, y que eso lo vivimos cuando ingresamos al subte, es que establecieron socialmente los paradigmas neoliberales del sálvese quien pueda. Obviamente, los años de kirchnerismo lograron revertir, en una parte eso. Estuvimos cuatro años más y vieron que esa lógica, esa mirada de la meritocracia, con otros nombres de los que aparecían en los ’90, no fue muy eficaz, a la gente no le sirvió para mucho. Yo creo que lo que hay que discutir es esto, es la ruptura de los paradigmas neoliberales. Y el paradigma neoliberal dice que un trabajador o un estudiante es un objeto, un objeto que recibe cosas. El trabajador va, vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario, el estudiante recibe conocimiento. No es un sujeto, eso no, vos ahí no estás para pensar, para transformar, para modificar. Y nosotros, precisamente, al romper ese paradigma neoliberal, es decir, que los estudiantes, los trabajadores, todos somos sujetos que transforma las cosas, que no solamente recibimos conocimientos, que no solamente vendemos nuestra fuerza de trabajo, sino que tenemos cosas para hacer, cosas para cambiar, cosas para transformar y cosas para crear. Eso nos transforma en sujetos, en sujetos políticos, que es un poco nuestra mirada. Nosotros somos sujetos políticos y queremos transformar las cosas. No nos gusta, o mejor dicho, tratamos de mediar para modificar nuestro lugar, pero queremos modificar todo. Queremos modificar la vida, para que sea digna de ser vivida, para que seamos felices. Y un hombre puede ser feliz cuando es libre y cuando puede transformar las cosas que tiene a su alrededor, porque es la esencia del ser humano. La esencia no es ser un objeto que recibe cosas, o un objeto que consume, o un objeto de explotación, y esa es la tarea más difícil que tenemos. Obvio que es mucho más divertido ser un sujeto que, solamente, trabajar, volver a tu casa, poner la televisión para que te digan «vaya a trabajar mañana» o para que te estupidicen un rato, entonces te vas a dormir y volvés a trabajar. Es más lindo cuando agarrás en tu lugar de trabajo, con compañeros y planteás modificar las cosas, planteás «podemos hacer esto, se podría ser de tal manera, peleás para eso porque no te lo dan, peleás para apropiartelo. Y después, cuando volvés a tu casa, tenés tiempo y posibilidades de decir «juego con mis hijos, aprendo, veo lo que ellos están viendo hoy en día, las cosas nuevas, miro, creo, me pongo a pintar, a tocar la guitarra, a hacer cualquier otra cosa. Ahí pasamos a ser, en realidad, verdaderos sujetos y creo que esa es la pelea por la cual, durante cientos de años, vienen peleando los trabajadores, por una sociedad mejor.

VB: Además, la militancia no sólo te ayuda un poquito, sino que te ayuda del todo, a tener una mirada por afuera tuyo, una mirada más colectiva, trascenderte a vos mismo en pos de construir, junto con otros y otras, y ahí está la parte que, para mí, es la más gratificante y la más intensa: no sólo es importante que seas un sujeto, sino que, además, sos un ser social. Entonces, en ese sentido, tenés que construir junto con otros, porque solo, como decía Beto, no se salva nadie.

JM: Decía, creo que Mujica: si uno no se implica, la vida es solamente tratar de pagar las cuentas. Muchísimas gracias por su participación, Beto Pianelli y Virginia Bouvet, de la Asociación Gremial de Trabajadores de Subte y Premetro, más conocido como metrodelegados, por esta participación especial en el Proyecto Ballena en este ciclo de entrevistas a colectivos militantes que llamamos Despertate Mundo.

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