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Valentino Tettamanti

ENTREVISTA A VALENTINO TETTAMANTI 

POR ANTONIA KON 

DESARROLLO VS. AMBIENTALISMO

El tema que le propuso PROYECTO BALLENA a Valentino, la oposición del ambientalismo con el desarrollismo, ya se ha trabajado mucho desde el arte. ¿Cómo abordarla hoy? El ilustrador se hace cargo del peligro de la caída en el clisé: “Hay un lugar común en las imágenes del desarrollismo y el ambientalismo, máquinas destruyendo un bosque, una especie de praderita y de fondo una ciudad gigante que se morfa todo. Son imágenes que ya están en el inconsciente, un estereotipo visual que intenté esquivar. Cuando me decís ambientalismo, desarrollismo, a mi se me viene a la cabeza la apertura del Capitán América, pero no me interesa trabajarlo por ese lado. Quizás se le puede hablar a un público diferente, incluso sorprender. Obvio que en el medio pasan cosas y el espectador ve lo que ve. Pero mi idea era esa, abordar el tema de otra manera. A sabiendas de que es un dibujo y no estoy haciendo nada realmente disruptivo.”

Valentino* dibuja desde que tiene memoria. Pero él aclara que no es el único:  “Siempre nos preguntan desde cuándo dibujamos, y la verdad es que la mayoría de les niñes dibujamos. Es una práctica que si no se da en el cien por ciento, se da en el noventa y nueve de las personas. En la guardería, en el jardín. Pero en algún momento dejan de dibujar. En mi caso, eso no pasó”. Sus padres, del mundo del teatro, siempre incentivaron su inclinación artística, y para él eso significó muchísimo, “fue una gran ayuda”, dice. Se fue acercando a distintos formatos a lo largo de su vida: la pintura, el grabado, esculturas, “maquetitas”. En el secundario empezó a hacer historietas, y terminó el bachiller de bellas artes trabajando con grabado, la misma técnica a la que dedicó sus estudios universitarios. También tuvo experiencias en el mundo del arte callejero, pero recuerda esas épocas como algo lejano, un pasado enriquecedor: pasar de estudiar técnica a la dinámica de aprender en la calle, con personas que se encuentran, se conocen y recomiendan marcas de latas y formas de usar el aerosol, la gente que pasa y pregunta. Con el tiempo dejó de hacerlo. Pero confiesa que, cada tanto “le pica el bichito” y sale a pintar.  Ahora se dedica, principalmente, a la ilustración y al diseño. En su canal de Twitch, hace streams donde dibuja en vivo y comparte su proceso de creación.

El factor común que une a todas las obras de Valentino es la búsqueda por la renovación. Se niega a aburrirse o entregarse a eso que llama “lo acartonado”. En sus dibujos, descontextualiza la fantasía y la entrelaza con la cotidianeidad. Le interesa resignificar distintos personajes de ficción como el monstruo de Stranger Things, dragones medievales de cuentos épicos o shinigamis, los dioses de la muerte que aparecen en el anime Death Note, traerlos a escenarios autóctonos, vincularlos con su vida diaria, con situaciones que puedan interpelarlo a él y a su entorno. En su cuenta de instagram, remixa creaciones de artistas como Brueghel: los demonios del gran maestro de la pintura flamenca bailan junto a iconos de la cultura pop, con la flamante Sporty Spice.  “Ver a un dragón en un castillo, ya no sé qué tanto me asombra. Pero me interesa meter un dragón en una callecita de La Plata, en La Boca o en Villa Urquiza. Por ese lado va mi búsqueda: traer la ciencia ficción hacia acá, para que no quede siempre en escenarios de otro tiempo o de otra geografía”.

Tu dibujo remite a la idea de la naturaleza en degradación, ecosistemas que persisten en un mundo que está en ruinas… 

Más allá de esquivar este lugar común del que hablaba, también me embola esa cuestión de pensarlo desde un binomio. Muchas veces se muestra el tema dividido a la mitad: de un lado está la maquinaria, las máquinas de Robocop rompiendo todo, y del otro aparece la naturaleza. Intentando evitar eso se me ocurrió no mostrar la imagen del choque, si no la del momento posterior al choque, esta naturaleza en decadencia.

¿Tomaste referencias de lecturas, de otras imágenes?

La referencia que tomé, aunque es muy simbólica, son las películas de Hayao Miyazaki, el director de cine japonés: siempre hay un trasfondo de choque con la naturaleza y también de búsqueda por una relación más armoniosa. En la película Nausicaä encontré mucho de esto: la naturaleza explotada por un lado, y sobreviviendo en otros espacios: pequeñas aldeas con una relación más simbiótica y no tan parasitaria con la naturaleza. Un consumo de recursos -o más bien un uso de recursos y no un abuso- mucho más en sintonía, a tiempo con la naturaleza, para lograr una existencia menos hostil.

¿Cuál es tu vínculo con el tema de la crisis ambiental?

Sé que no implicará un gran cambio en el mundo pero creo que hay que tomar cierta conciencia desde los actos individuales, las pequeñas acciones. Intento manejarme conscientemente respecto a los recursos, los hábitos y las costumbres, en pos de no despilfarrar recursos naturales no renovables. En cierto momento, cuando yo era chico, acá se veía mucho en los medios la cuestión de que en África no hay agua, miles de imágenes terribles de niños africanos sin agua. Yo iba a mi casa, abría la canilla y salía agua. Sería bárbaro que todos fuéramos militantes de acción directa y que hiciéramos cosas en función de que el mundo cambie, pero la verdad es que no es así. Por eso me parece importante que cada uno intente ser consciente desde su propio lugar. Me cuesta ver la manera de que se resuelva la crisis ambiental, pienso en un círculo vicioso, pero tampoco está bien perder toda la esperanza.

¿Siempre te preocuparon estas cuestiones?

Desde bastante chico me relacioné con el hardcore y con el punk, una escena más contracultural. En esos ambientes se habla muchísimo de estos temas, de las pequeñas acciones individuales, y mucho lo saqué de ahí. También las cuestiones especistas. Además de que existe una vida que sufre y tiene sentimientos, que es un punto súper válido, ya de por sí los recursos que se utilizan para producir carne son una locura, un gasto de energía, de agua. Ni hablar de la crueldad que se fue generando en torno a la industrialización de la carne. Pero todavía no he llegado a lo ideal que, para mí, es dejar completamente el consumo animal.

Bio
*Valentino Tettamanti (La Plata en 1986) Se crió en Villa Argüello (un barrio muy cálido en la entrada de Berisso). Hizo el secundario en el bachillerato de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata (orientación grabado y arte impreso). Continuó su formación en la otrora Facultad de Bellas Artes (hoy «facultad de arte»), también de la UNLP.
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