Thomas Picketty, ¡Ciudadanos, a las urnas!, Siglo veintiuno editores, 2017.

Por Dolores Curia

Cuando en 2013 se publicó El capital del siglo XXI, el Premio Nobel Paul Krugman lo festejó como un libro que cambiaba por completo la forma de abordar la desigualdad por parte de la teoría económica. Sin embargo, su autor, Thomas Piketty, hoy uno de los economistas más renombrados del mundo, no nació progresista: como él mismo ha relatado, a partir de los años 90, fue moviéndose desde posiciones de corte más bien liberal a una lisa y llana propuesta de superación del capitalismo: una forma de socialismo descentralizada e internacionalista, participativa, feminista y con conciencia medioambiental. 

En esos años, El capital… fue además de un boom de ventas, una monumental obra de consulta con más de 1000 páginas y un enorme trabajo de compilación y análisis de datos acerca de la distribución del ingreso en 26 países, incluido el nuestro. Allí cuenta cómo Argentina sigue las tendencias de los países centrales, donde la distribución de la riqueza tuvo su peor momento a principio de siglo XX, y el mejor, a mediados, para luego desplomarse en los 70.

En comparación con El capital…, ¡Ciudadanos, a las urnas! (Siglo veintiuno editores) es un proyecto mucho más acotado. Aborda debates puntuales: discusiones que se dieron en Francia en particular y en la Unión Europea en general, entre 2014 y 2017. ¿Siempre hay que pagar las deudas? ¿Por qué Europa puede y debe convertirse en la gran tierra prometida de inmigrantes del siglo XXI, no sólo por motivos humanitarios, sino también de desarrollo económico? ¿Qué formas podría tener una revolución democrática hacia el interior de ese continente? ¿Por qué Francia no es tan laica y libertina como se autoproclama? ¿Por qué las clases populares se alejan, en todo el mundo, de los partidos de centroizquierda que pretenden defenderlos? Frente a estos problemas, Piketty opone soluciones muy concretas y explicadas para todo público. Por ejemplo: repensar impuestos excepcionales al patrimonio, condonar las deudas de los países empobrecidos como estrategia de supervivencia global, avanzar hacia la unión política, presupuestaria y fiscal de bloques regionales para combatir la opacidad financiera de las multinacionales, invertir prioritariamente en innovación y educación. 

¿Por qué leerlo aquí y ahora? Ciudadanos… es una compilación de artículos publicados en Libération y Le Monde, que, si bien parten de debates coyunturales de las presidencias de Nicolás Sarkozy y François Hollande, van derribando crónica a crónica las premisas de un ortodoxismo económico que reina mucho más allá de Europa. Por ejemplo, uno de los temas a los que Piketty le dedica mucho desarrollo es al “premio amnesia”. Así se refiere al hecho de que nadie recuerde que en la década del 50 la recuperación de Europa, sobre todo de Francia y Alemania, fue posible a partir de la condonación de los números rojos que había generado la Segunda Guerra. En 1945, explica Piketty, esos dos países “tenían deudas equivalentes a dos años de su producto bruto interno, es decir, un 200 por ciento del PBI. Para 1950, esa deuda había descendido a menos del 30 por ciento del PBI”. Y eso fue posible gracias a métodos rápidos de reducción de deuda: inflación, impuestos excepcionales al capital privado, “diversos tipos de reestructuración, que en muchos casos significaban directamente una anulación”. Es sorprendente, ironiza el economista francés, cómo esos mismos países son hoy los que casi en términos morales les dicen a otros más desfavorecidos que no hay alternativa más que desembolsar hasta el último centavo.

Leer fragmento de capítulo 1

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