Desierto verde

Azul Portillo

ENTREVISTA A AZUL PORTILLO 

POR DOLORES CURIA

DESIERTO VERDE

Azul Portillo* se inspiró en la imagen del desierto verde, una metáfora del monocultivo, que se usa para hablar de las consecuencias del modelo sojero, que incluyen el desalojo de campesinos e indígenas, el uso de agrotóxicos, la pérdida de biodiversidad y la concentración de la tierra en pocas manos. En esta obra puso a dialogar el color del monocultivo con el color del dinero: “Las primeras palabras que surgieron en mi cabeza cuando me propuse hacer un dibujo sobre el extractivismo y el neoextractivismo fueron: campo, verde, cielo, pájaros, animales, soja, devastación. Entre esas palabras iniciales, las lecturas y mis apuntes sobre extractivismo fue que me di cuenta: el concepto de la ilustración tendría que sin dudas partir de la idea del ‘desierto verde’. Era un modo de resaltar la importancia que tiene la pata económica en todo esto, esta lógica de ‘que se pierda lo que se tenga que perder, hagamos todo lo que haya que hacer con tal de sostener la economía’. ¿La economía de quién?

Azul Portillo casi no dibuja por fuera de sus cuadernos. No hay bocetos dispersos por su casa. Cada vez que tiene una idea le da forma en su mente durante el tiempo que sea necesario y la versión que vuelca en el cuaderno es la final. Cada cuaderno le dura alrededor de un año y lo usa como un diario íntimo en imágenes, o una agenda de bocetos donde se puede ver la progresión de su estilo. A los 20 años empezó lo que llama un camino dentro de la ilustración. De chica había tenido un único vínculo directo con el dibujo: un taller entre los 10 y los 11 en su Mar del Plata natal. Cerca de los 18 se mudó a La Plata para estudiar Diseño en Comunicación Visual y fue recién después de eso que empezó a pensar que tal vez podría “hacer de la ilustración mi profesión”.

“Tener en claro qué es lo que una quiere contar y cómo lograrlo: eso es el pensamiento visual para mí. Ese ejercicio influye en mi método de trabajo. No significa que no haya espontaneidad pero siempre el punto de partida es visualizar qué quiero decir. Cada vez que voy a dibujar sobre un tema empiezo con una investigación. Busco lecturas. Pero antes me hago una lista de palabras: como si fuera un brainstorming. Ahí entra mucho de lo creativo y lo personal porque esas palabras por lo general resuenan conmigo y me ayudan a representar con mayor sensibilidad, ya sea un trabajo que me piden desde una marca o un proyecto como éste que me involucra por su impronta social y ambiental”.

Cada palabra que responde Azul Portillo parece haber sido sometida a una deliberación de microsegundo en su cabeza y resultado ganadora entre más opciones. Cuando se vuelca por una afirmación que parece demasiado taxativa, recalcula con delicadeza. Es una búsqueda de exactitud en el decir, que al mismo tiempo incluye un modo suave de expresarse. Su máxima de no hablar por hablar se corresponde con un modo de producir obra: con economía de recursos, con una precisión tan afilada tanto en el trazo como en las ideas que quiere transmitir con cada dibujo. Ese estilo para todo -hablar, pensar, producir- se ve en sus escenas de interior: un retrato de la cocina de su departamento apenas desordenada, una captura de lo que se ve desde el asiento de atrás de un auto que atraviesa una ruta con nieve, una casa en el bosque con una única luz encendida en el medio de la noche, adolescentes solitarios y de entrecasa, la luz que se filtra a través de una persiana sobre una cama revuelta.

¿Cómo elegiste los otros elementos que aparecen en esta imagen -la cosechadora, los animales-? ¿Qué otros descartaste?

-Tenían que ser animales de la región pampeana, que además fueran de especies en peligro: el aguará guazú -lobo de crin- y el capibara -carpincho-. Con las máquinas tuve muchas dudas, cómo incluirlas y cuántas. Primero pensé en dibujar varias máquinas para dar una idea de repetición, de algo que ocurre a gran escala. Pero no me daban las proporciones: para incluir varias máquinas tendría que haber hecho que la escena se viera muy de lejos y no se iban a ver los animales.

¿Por eso elegiste algo más cercano al primer plano?

-El punto de vista tenía que ser el de un observador humano. Es decir el lugar desde el cual el espectador mira es un punto de vista que genera el efecto de que la máquina está a punto de pasar por arriba tuyo, viene hacia vos. Podría haber enfocado a la cosechadora de atrás, es decir colocar al observador en un lugar por donde ya hubiera pasado la máquina. Pero colocar al observador en un lugar donde ya todo fue destruido podría haber generado un efecto demasiado pesimista. Poner al espectador en un lugar en el que las cosas están por pasar pero todavía no pasaron da por lo menos la posibilidad de un futuro. La sensación a transmitir es: esto es ya, está por pasar ahora. Por algo estamos teniendo estas charlas tan intensas sobre crisis ambiental hoy, ¿no? El tiempo es un factor clave y el momento de hacer algo es ahora. Si sitúo al espectador en un lugar donde la cosechadora ya pasó, ya no hay nada por hacer. El punto de vista que finalmente elegí invita a algún tipo de acción.

¿Qué lugar ocupa la crisis ambiental en tu vida?

-Está en mis preocupaciones. Este dibujo me dio una oportunidad para hacer algo al respecto. De este modo se une algo que me preocupa con algo que me siento capaz de hacer. Me siento más útil y en un camino más adecuado a lo que yo soy capaz de aportar. Y el tema de la soja, es curioso, pero de algún modo tiene que ver con mi vida. Fui vegetariana, y ni entonces consumí, ni ahora consumo soja. No la tuve nunca en mi vida. Soy celíaca y todo lo que tiene que ver con cereales está lejos de mí, los asocio con algo que me hace daño. Aunque la soja sí está dentro de lo que puedo comer, igual siempre tuve una mala idea sobre ella. Para lo que primero fue una idea instintiva ahora tengo otros argumentos. Al vegetarianismo tuve que dejarlo porque me costaba mucho mantener las dos dietas, la celíaca y la vegetariana. No en mi casa, pero sí en situaciones sociales. No podía comer nada y eso empezó a afectar mi salud.

¿Qué puntos de conexión te parece que hay entre esta obra en particular y tu trabajo en general, que suele hablar de temas más pequeños, introspectivos?

-Es verdad que éste no suele ser el tipo de temas que toco, pero sí creo que se conecta con mi trabajo, no por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta: este punto de vista del espectador del que te hablaba, invita a una reflexión. Ver esta imagen podría llegar a interpelar sobre el extractivismo. Y la introspección sin duda está entre mis temas. Si bien el extractivismo es exterior y global, el puntapié para hacer algo surge de una introspección y una reflexión.

Bio
*Azul Portillo (Mar del Plata, 1994) es una ilustradora y diseñadora que vive en Buenos Aires. Se recibió de Diseñadora en Comunicación Visual en la Facultad de Artes de la UNLP y luego estudió dirección de arte y pensamiento visual. Sus ilustraciones, con trazos nostálgicos, exploran la vida íntima y la cultura popular de los jóvenes en el contexto contemporáneo. Su trabajo incluye proyectos relacionados con la música, como arte de discos, posters para conciertos y films, además ilustraciones para publicidad y tapas de libros. En su tiempo libre le gusta sacar fotos analógicas, ir a recitales, conocer cafeterías y acariciar gatitos.
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